Históricamente, la Universidad era el sitio y lugar donde los sabios se reunían para impartir doctrina a los jóvenes aprendices. Un lugar sumamente importante, donde sólo los ricos podían acudir. Basta decir que eran una minoría de la población.
Actualmente, gracias a los avances sociales, gran parte de la población tiene acceso a la educación superior. Eso, desde luego, ha democratizado el conocimiento, pero también ha hecho que la Universidad se devalúe, que parezca asequible, que haya pedido ese carácter excepcional que la caracterizaba. Y es que, aunque no lo parezca y a día de hoy esté generalizado, la educación superior es un lujo del que muchos de nuestros padres o abuelos no pudieron disfrutar.
A día de hoy, con la reforma en el espacio de educación superior, el panorama universitario pivota entre la incertidumbre y la ilusión por homogeneizar el paisaje universitario en Europa. Lo cierto es que esta reforma ha sido tachada por muchos como la entrada del capitalismo en el tejido universitario.El establecimiento de másteres obligatorios, muy caros, son un ejemplo de ello. También que algunas de las cátedras que se impartan en la Universidad pasen a depender económicamente de empresas privadas.
Asimismo se huele a desgana entre la juventud española en lo que ha Universidad se refiere. La mayoría de los jóvenes sólo buscamos un título que nos permita ganarnos la vida en el futuro. Poco importa el espíritu crítico universitario que da sentido a la institución, así como todas aquellas actividades que no son estrictamente académicas: voluntariado, asociacionismo o cualquier otra actividad por la que no haya créditos como recompensa.
¡No seamos pesimistas! Las cifras no son tan malas como podrían parecer un principio. Si por algo nos caracterizamos los españoles es por dar la talla en los momentos cumbre. Los españoles, y los jóvenes en concreto, se movilizan si algo “tira” de ellos. Así ocurrió con el Prestige, donde miles de chicos uniformados de blanco ayudaron a limpiar las costas, o con las manifestaciones contra el terrorismo. Tan mal no estamos…
¿Todo esto es causa o consecuencia? No lo sé. Pero lo que sí es que la metodología de exámenes universitarios yerra. En ella, sólo se valora tener buena memoria, un buen método de estudio, constancia… En otras palabras, tener un culo que aguante horas en la silla de la biblioteca es la clave para aprobar los exámenes de la Universidad española. Otras competencias o habilidades no son tenidas en cuenta. Por ejemplo hablar en público, estar informado, conocer otros idiomas, hacer deporte,etc.
Termino. Sólo pido a la comunidad universitaria que sea consciente del deber que tiene por estar donde está. Ser estudiante no es solo un derecho, es más, si cabe, un deber. Más tarde o más temprano habrá que devolver a la sociedad lo mucho que nos ha dado…

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